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Resumen de los actos de presentación del libro

En primer lugar, quisiera expresar mi más sincero agradecimiento a doña Marta Lozano Martín y don Manuel Poggio Capote de la asociación de autores Cartas Diferentes Ediciones, así como a mi traductora, doña Susanne Weinrich, y a mi esposo Ivo Kupka, pues son los mejores colaboradores que hubiera podido desear para el proyecto de mi libro.

En la foto siguiente, pueden ver los cerca de 20 símbolos que conforman el frente oeste de la estación de grabados rupestres de El Lomo de La Fajana, en El Paso. He asociado todos los símbolos de este paredón rocoso a distintos elementos paisajísticos, de modo que determinados símbolos representan montañas, hondonadas, promontorios rocosos, zonas de asentamiento y de pastoreo, fuentes o manantiales, etc. En general, esta estación de grabados rupestres posiblemente represente un enorme y detallado mapa rupestre de los indígenas.
Mi mayor deseo sería que esta hipótesis sirva de base para la interpretación de otros petroglifos como mapas rupestres y que a partir de ello posiblemente pueda surgir un movimiento de investigación colectivo en toda la isla.

Para despertar su curiosidad, quisiera explicarles de manera detallada el posible significado de un símbolo concreto. Entre los llamados símbolos soliformes del grupo clasificado como panel 2, me interesó en primer lugar el símbolo central, coloreado de negro, que en el año 2010 interpreté como montaña. Basándome en esta idea interpretativa, me propuse explorar a pie la Montaña de la Hiedra, contigua a la estación rupestre de La Fajana, para ver si podía encontrar estructuras en el paisaje que presentaran semejanzas con los segmentos del petroglifo.

 

En la imagen siguiente, la Montaña de la Hiedra aparece representada en el mapa topográfico solo mediante curvas de nivel y cursos de agua temporales. La foto de la derecha muestra la montaña vista desde la ciudad de El Paso en dirección Norte, siendo especialmente destacable que bajo el límite del pinar solo se extienden grandes campos de hierba con pinos aislados hasta el pie de la montaña. 

Ahora quisiéramos invitarles a acompañarnos en un paseo virtual para conocer el relieve y las zonas de asentamiento de la Montaña de la Hiedra. Para ello, examinen por favor las fotos y las zonas correspondientes del mapa topográfico siguiendo el orden marcado por los números.

Área núm. 1: relieve con suaves ondulaciones.
Area núm. 2: una ligera hondonada con un curso de agua temporal, cuya vertiente derecha muestra un campo con afloramientos rocosos y ruinas aisladas de cabañas, mientras que la izquierda está poblada de pinos. Al ensancharse este pequeño valle rápidamente en sus niveles más bajos, visto desde arriba tiene la apariencia de un área triangular.
Área núm. 3: dos pequeños cortes en el relieve que se abren de forma paralela. Ascendiendo por el barranquillo de la izquierda y dejando atrás los bancales, se accede en la parte alta a un campo, a menudo verde y húmedo según la estación del año, encontrándose también cuevas de tamaño regular en la pendiente. En el otro barranquillo, abancalado casi en su totalidad, existen algunos restos de cabañas junto a un camino que lo recorre por el centro.
Área núm. 4: este rellano se encuentra en el extremo de un lomo ancho, pudiendo haberse tratado antiguamente de una atalaya o “paradero pastorilˮ, desde el que los pastores indígenas vigilaban sus rebaños en los extensos campos situados en las zonas más bajas. En el margen derecho de la foto se ve la pendiente que desciende hacia el barranquillo abancalado, mientras que por el lado opuesto de la atalaya asciende un antiguo camino por el lomo, atravesado un poco más arriba por una pista de más reciente construcción.
Área núm. 5:  en el lomo puede verse en primer plano la mencionada pista que conduce hacia la parte norte de la montaña, y al fondo, una zona de uso agrícola que, no obstante, aún incluyo en el área núm. 3, es decir, en la zona de asentamiento con sus cuevas y cabañas.
Área núm. 6: avanzando hacia el norte, la pista corta más profundamente el flanco de la montaña y la pendiente poblada de pinos desciende en fuerte declive hacia el Barranco del Rincón. Este lateral derecho del barranco es el que describo como área número 6.
Área núm. 7: la cara noreste de la Montaña de la Hiedra está formada por una corta ladera cubierta de pinos. Al pie de la montaña termina en un cruce el camino que asciende desde el Barranco del Rincón y, al fondo, se ve un campo de almendros que abre un claro en el pinar en época invernal.
Área núm. 8: ladera de pinar con algunas cuevas que se extiende a lo largo del flanco sureste de la montaña, por encima de los dos barranquillos paralelos con su zona agrícola (área núm. 3).
Área núm. 9: franja rectangular especialmente característica de la cara norte de la Montaña de la Hiedra y dedicada a uso agrícola.
Área núm. 10: ladera de pronunciada pendiente con barranqueras y cubierta de pinar en la cara oeste de la montaña.
Área núm. 11: al describir los barrancos partiendo desde su origen, el lateral izquierdo del Barranco de Torres, en su zona menos pendiente colindante con la Montaña de la Hiedra, aparece definido como área núm. 11.
Área núm. 12: suave hondonada con campos de hierba, afloramientos rocosos y ruinas de cabañas en la parte alta u origen del valle triangular que hemos estudiado al principio.
Área núm. 13: parte alta o cima de la montaña, cubierta en su mayor parte de pinos que ejercen la importante función de destilar el agua de las nubes.  

Finalizado así nuestro amplio recorrido virtual, pasamos a la interpretación del grabado rupestre: para ello cambiamos simplemente el mapa actual que aparece en el centro de la imagen rodeado de las fotos del paisaje por el grabado rupestre de los indígenas. Ahora comprobarán que las formas visibles del paisaje, representadas por las curvas de nivel en el mapa topográfico, también pueden asociarse de forma bastante convincente a los segmentos del petroglifo.  

En el grabado y con ayuda de un mapa de satélite, he coloreado de verde oscuro las actuales zonas de pinar y de verde claro las actuales zonas de campos. Sin embargo, las áreas de color verde claro pueden caracterizar asimismo zonas de asentamiento y de cultivo de la antigua población indígena.

En razón de las considerables coincidencias, podría decirse en el caso de este petroglifo que muy posiblemente se trate de la representación simbólica de la Montaña de la Hiedra.

No se necesitan más explicaciones para interpretar este petroglifo, pues las ilustraciones hablan por sí mismas. No obstante, en el libro encontrarán citas textuales de distintas fuentes que describen esta y también las demás regiones, con las que poco a poco podrán comprender y formarse una idea de las circunstacias que determinaban la vida de los indígenas.

 

Si el petroglifo que aparece en la parte inferior de esta foto realmente simbolizara la Montaña de la Hiedra, ¿qué es lo que podría representar el grabado soliforme situado por encima?

En el mapa topográfico que representa la Montaña de la Hiedra, podemos ver que solo su vertiente norte conecta con la siguiente montaña más elevada, ya que por su lado oeste se encuentra delimitada por el Barranco de Torres, hacia el sur por el Barranco de Tenisque y hacia el este por el Barranco del Rincón. Por este motivo, mi primera idea fue que este grabado podría representar el Pico de Bejenado, con el que la Montaña de la Hiedra limita directamente por encima.

 

La foto siguiente muestra el emplazamiento de la estación de grabados rupestres de El Lomo de La Fajana al pie de la Montaña de la Hiedra y por encima de esta, al fondo, la majestuosa elevación del Pico de Bejenado.

 

Como la mejor vista del Pico de Bejenado es la que se disfruta desde los frecuentes y largos tramos rectos de la carretera que conduce desde El Time hacia el Barranco de las Angustias, quisiera comentar con más detalle esta perspectiva de la montaña.

Vista desde la zona de Amagar, la silueta de la montaña se asemeja a una cabeza de mujer o a la de un guanche o, como decía un amigo, a la de un rasta de larga cabellera.
Entre los salientes naturales de la ladera montañosa, el rellano marcado con el número 7 representaría el “mentón de la mujerˮ, puesto que es más alargado que los demás; el saliente número 6 sería el fino y eminente labio inferior de la boca abierta; el número 5 el labio superior; el número 4 sería la nariz, algo más alargada y que enlaza con la frente inclinada; y finalmente, el área número 18 representaría el cráneo.  

En el grabado, orientado más o menos hacia el norte, encontramos segmentos parecidos en los lugares correspondientes. Salta a la vista sobre todo el área núm. 5, en cuya esquina delantera inferior aparece grabado un pequeño círculo.

La foto siguiente muestra esta vez una perspectiva de la montaña desde el sendero que, partiendo desde la Cumbrecita, recorre la cara norte del Pico de Bejenado. Aquí podemos apreciar de forma mucho más clara el monolito rocoso (r = roque) situado en el extremo delantero del saliente. Este rellano o andén aún fue utilizado hasta hace poco por pastores para descolgar cabras y ovejas jóvenes en cestas y por cuerdas, porque allí podían criarse y permanecer varias semanas sin necesidad de vigilancia.

 

Quisiera finalizar aquí, con estas últimas dos fotos, mi explicación sobre los segmentos de este petroglifo. Encontrarán la interpretación de los demás segmentos y de todos los demás símbolos de la estación de grabados rupestres del Lomo de La Fajana en mi libro LA PALMA FUE TAMBIÉN LA ISLA DE LOS CARTÓGRAFOS.

Según mi teoría de interpretación, la mayoría de los petroglifos de la estación de grabados rupestres de La Fajana pueden asociarse a determinadas formas del paisaje a raíz de una o varias características especiales o destacadas.
Esta asociación a menudo es posible por cotejo con las curvas de nivel de un mapa, pero sobre todo a raíz de las huellas aún hoy visibles que se encuentran al recorrer o explorar a pie las regiones antiguamente pobladas por los indígenas y que pueden documentarse o probarse con citas y descripciones de arqueólogos, como sucede en el caso de caminos antiguos, cuevas, ruinas de cabañas, asentamientos y abrigos pastoriles temporales, zonas de pastoreo con paraderos pastoriles, etc. Estos elementos topográficos visibles pueden haberse representado con los segmentos que caracterizan los distintos petroglifos.  

Aparte de esto, otros símbolos de esta estación de grabados rupestres podrían demostrar, como testimonios gráficos, la existencia de manantiales o fuentes y de sistemas de aprovechamiento o explotación de agua que, en parte, aún continuaron utilizándose hasta entrado el siglo 20.  

En virtud de estas y otras observaciones recogidas, la procedencia de algunos adelantos de los que hoy suponemos que fueron introducidos por los españoles en la isla, podría remontarse incluso a los antiguos indígenas.

No obstante, obviamente algunos de ustedes opinarán de forma distinta sobre muchos aspectos de lo que he expuesto porque conocen las regiones mejor que yo, posiblemente aún de tiempos pasados o de relatos.

En el acto de presentación del libro celebrado en la Casa Amarilla, en Breña Alta, me preguntaron cómo podría conocerse mi idea de interpretación de un petroglifo de Garafía en caso de no poder asistir el último día a la presentación en Santo Domingo de Garafía, pues esta interpretación no está incluida en mi libro. De forma espontánea, prometí publicarla próximamente en mi sitio web.
Sin embargo, como hasta ahora solo pocos lectores con código de país español han encontrado mi página (en la que entre los años 2013 y 2016 también publiqué en alemán la interpretación de los primeros nueve símbolos de la estación de grabados rupestres de La Fajana), sería formidable que se creara un grupo o una red de grupos de investigadores para la interpretación de petroglifos como mapas rupestres, en los que cada uno (también yo) podría publicar sus observaciones, sugerencias e iniciativas en un foro.   

La razón es que, comparándola con las demás teorías de interpretación (astronómicas, de cultos propiciatorios de lluvia y fertilidad, etc.), la hipótesis de los mapas puede documentarse o justificarse de manera bastante lógica.

Además, para las personas que no dispongan de acceso a internet, sería importante que también estas pudieran contar con la posibilidad de enviar textos manuscritos a una determinada dirección.

Un objetivo imaginable podría ser que las ideas recogidas, con sus correspondientes referencias al autor, revisadas en su caso y completadas con extractos o citas textuales, fueran publicadas posteriormente de alguna forma por alguno de los grupos de investigadores.

Naturalmente, con este deseo me dirijo principalmente a los isleños palmeros de origen porque solo los que conozcan bien la zona o dediquen mucho tiempo a investigarla, poiblemente podrán encontrar similitudes entre el paisaje y determinados segmentos de los correspondientes grabados rupestres, además de que hay características específicas que probablemente a menudo se encuentren en terrenos de propiedad privada.